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Muakbabi: Un viaje mágico a través de las telas.

¿De dónde nace la idea de conjugar en vuestros productos la creatividad, los materiales ecológicos y valores como la apertura a otras culturas?

Cuando creamos muakbabi quisimos unir en un solo concepto de diseño nuestras inquietudes y valores, apartándonos así de la idea de vender un producto que no tuviera más que su uso en sí mismo. Procuramos diferenciarnos del resto de productos ofreciendo no sólo calidad y diseño, sino también valores que consideramos necesarios especialmente en el mundo infantil. Nos gusta pensar que nuestros productos son vehículos que transportan ideas, porque somos conscientes de que el público al que nos dirigimos está en una etapa esencial, gestando su personalidad y explorando el mundo, y nos parece una excelente oportunidad para contarles cosas que consideramos importantes, y potenciar su creatividad y su interés hacia otras culturas.

El utilizar materiales ecológicos es parte de la responsabilidad que asumimos como cualquier ciudadano concienciado con esta dimensión. Es algo que no podemos obviar, y si queremos fomentar e integrar estos valores, nuestra forma de hacer tiene que respetarlo igualmente. Es cierto que no es el camino más fácil a la hora de diseñar y comercializar un producto, pero  hay un sector del público que demanda y exige estas premisas y creemos que, con el tiempo, este público crecerá, pues cada vez son más los padres que sienten la necesidad de encontrar una sintonía entre los valores que quieren transmitir a sus hijos y los productos que consumen y que van ocupando un lugar en sus casas.

De qué manera concreta integráis estos valores e inquietudes en vuestros productos?

En el proceso de creación, la idea de integración de culturas está siempre presente, ya que en todos nuestros diseños integramos de una forma armónica telas que adquirimos directamente en mercados locales de diferentes países (hasta ahora, de Guatemala, Marruecos y Níger) a los artesanos que los fabrican. Con el tiempo, nos encantaría poder establecer enlaces estables con cooperativas de artesanos locales en los países donde compramos las telas. Nos gusta el contraste que se genera en el conjunto del diseño entre unos bordados tradicionales, que además son una explosión de color, con un diseño de líneas rectas y geométricas.

Aunque nuestra idea es rescatar el valor del trabajo artesanal de cualquier parte del mundo,  no es una coincidencia que hayamos elegido hasta ahora países en desarrollo. Creemos que está bien comenzar con países cuya cultura está en cierta medida invisibilizada, puesto que lo que más se conoce de ellos está asociado a sus problemas de pobreza.  Por eso nos parece importante mostrar los aspectos positivos y dar a conocer su legado artístico, además de curiosidades interesantes sobre su cultura o geografía.

Pero si bien los materiales que integran provienen de varios países, la fabricación de todos los productos se hace en España, en un taller a las afuera de Madrid con el que llevamos trabajando desde el inicio. Nos gusta resaltarlo porque es nuestra pequeña apuesta por potenciar también el trabajo de profesionales en nuestro país, en un momento además muy necesario.

Pero para poder transportar la magia de estos países a través de los productos, pensamos que teníamos que hacer algo más, y por eso cada uno de ellos lleva una ilustración que trata de acercar a los niños al país del que proceden las telas. Para ello hemos contado con la sensacional colaboración de tres jóvenes ilustradoras que se han mimetizado a la perfección con nuestra filosofía: Cintia Martín ha realizado las ilustraciones sobre Guatemala, Julia Vallespín, las de Marruecos, y María Pascual, las de Níger. Es nuestra pequeña aportación para despertar su interés y aprecio por otros lugares y hacerles sentir parte de un mundo muy grande, lleno de cosas pendientes de descubrir. Y la próxima temporada, esperamos poder lanzar un juego ilustrado que nos permita contar aún más cosas sobre estos países y conectar de forma más continuada e interactiva con el público. De momento ya lo hemos introducido en nuestro facebook: se trata de las aventuras de Nifante, un intrépido elefante nigeriano que este verano va a comenzar a viajar.

¿Hasta qué punto os resulta fácil o difícil tener una línea coherente en el mundo del diseño ecológico y sostenible? ¿Cuáles son los mayores retos con los que os habéis encontrado en este sentido?

Lo cierto es que no es fácil conjugar la dimensión ecológica con los aspectos prácticos que a menudo se demandan cuando hablamos de productos para niños. El encontrar materiales que sean respetuosos con el medio ambiente (también en su proceso de fabricación) y que además se presten a ser utilizados en nuestros diseños, es quizás lo que más nos ha costado, y es un tema que aún seguimos investigando. Materiales ecológicos y diseño en nuestro caso van unidos, y es cierto que especialmente al principio del proceso de creación, casi funcionan como algo limitante. En alguna ocasión hemos tenido que dejar de lado un diseño porque el material ecológico que necesitábamos era muy caro, o hemos tenido que cambiar el diseño porque no encontramos un material ecológico que se adaptase al mismo.

Seleccionar los materiales y encontrar proveedores adecuados es casi el proceso más complicado. Es difícil encontrar en España proveedores de materiales como el algodón orgánico o el fieltro 100% lana: pasaron muchos meses hasta que encontramos proveedores que nos ofrecieran las condiciones económicas y de calidad que necesitábamos. Además, hay que tener en cuenta que generalmente el coste de los materiales ecológicos es superior a cualquier otro material y te hace perder competitividad a la hora de introducirlos en el mercado. Consumir producto ecológico es una elección generalmente más cara que otro tipo de productos, pero el público al que le interesa, lo hace a conciencia.

Asimismo, somos conscientes de que mantener un negocio en términos estrictamente ecológicos y sostenibles es muy difícil hoy en día: la cadena se rompe con mucha facilidad desde el proceso de elaboración hasta la entrega del producto, pero queremos al menos contribuir a generar un consumo más responsable y en todo lo que podamos elegir, optar por aquello que reúna las mejores condiciones ecológicas.

Por ejemplo, todas las impresiones de nuestras ilustraciones, o temas de publicidad, las hacemos en material reciclado, y utilizamos una tipografía, Ecofont -que es la letra que utilizamos en nuestro logo-, que ahorra un 20% de tinta al imprimir. Nos encanta esta tipografía, y es una muestra de cómo diseño y sostenibilidad pueden ir de la mano de una manera natural. Otro ejemplo: en los cojines que vendemos damos la opción de comprar exclusivamente la funda o bien hacerlo con un relleno de lana de oveja natural.

En cuanto a los materiales ecológicos que utilizáis (fieltro, algodón orgánico), ¿cómo los elegís y por qué? ¿Qué cualidades os gustan en ellos? ¿Consideráis que se adaptan bien a las necesidades de vuestro público?

La elección la hacemos a partir de los materiales ecológicos que hay disponibles en el mercado. Investigamos sus cualidades y nos decantamos por el que mejor se adapte a la idea del producto que tenemos en mente. Siempre tenemos que elegir combinando varios factores: que sea ecológico, que ennoblezca el diseño, que sea lo más practico posible en términos de cuidados y limpieza, y el coste. Uno de nuestros grandes retos es seguir investigando materiales ecológicos que podamos introducir en nuestros diseños y que sean fácilmente lavables, especialmente en la lavadora, que es algo que facilita el día a día a los padres.

Hasta ahora, el fieltro es el material que mejor se adapta a nuestros productos. Lo elegimos porque es una materia prima ecológica, orgánica, resistente y aislante. Es un material cálido, gustoso al tacto y a la vista, muy versátil para jugar en formas y colores. Tiene una calidad excelente, pero su proceso de fabricación, muy laborioso, encarece su coste. Sería el material ideal si se pudiera lavar en la lavadora, pero es delicado y, aunque aguante muy bien las manchas y rozaduras, requiere de una limpieza manual.

Con respecto al algodón orgánico, cuyo consumo es cada vez mayor, los consumidores saben que al optar por comprar algodón orgánico, uno es capaz de conservar todos los beneficios de la belleza del algodón y reducir al mínimo el daño a las personas y al planeta.

Como diseñadoras, ¿cómo habéis concebido y elegido los distintos productos que ofrecéis? ¿Tenéis ya pensado diseñar algún otro tipo de objeto?

La elección de hacer alfombras fue algo que surgió casi de inmediato cuando pensamos en crear muakbabi. Es un producto que nos encanta porque complementa un espacio de una manera armónica y muy versátil, y da al mismo tiempo un punto divertido y cálido a las habitaciones. Y después de investigar lo que se ofrecía en el mercado infantil, nos dimos cuenta que había un vacío en cuanto a alfombras con un diseño más maduro, más fresco y actual, que estuviese en sintonía con un mobiliario que ha evolucionado y ya no es sólo rosa o azul (y que conste que no tenemos nada en contra de estos preciosos colores…). Hemos querido cubrir un vacío entre las alfombras que se ofrecen a precios exorbitantes y otras más asequibles, pero, a nuestro gusto, más comunes y con diseños demasiado infantiles.

Nosotras hemos optado por un diseño sencillo, de líneas rectas y formas geométricas, pero con el contrapunto del color que aportan las telas al fieltro. Ofrecemos formas muy cercanas al niño (como casas -que suele ser el primer objeto que aprenden a dibujar- o cometas), y provocamos el juego y la interacción con el objeto añadiendo puertas que abrir, pestañas que levantar y otros detalles.

La base de fieltro está disponible en varios colores para que el público pueda elegir el que mejor se adapte a su espacio. Además siempre damos la opción al cliente de poder combinar distintos elementos o elegir tonalidades de telas. Esto ofrece un valor añadido a cada alfombra, pues aunque el público elige entre varios modelos, las telas que se integran son siempre diferentes. Cada una se concibe individualmente, es un trabajo muy artesanal.

Y la verdad que el campo que aún nos queda por explorar es muy amplio tanto a nivel de  innovación del diseño como en los materiales. Nuestro gran reto es compaginar, en un buen diseño, materiales que puedan lavarse fácilmente en la lavadora, que es lo que demandan todos los padres.

Después surgió la idea de fabricar biombos. Con el biombo quisimos crear un producto que fuera algo más que un separador de espacios. Quisimos que tuviera una parte práctica que sirviera para guardar juguetes. Lo conseguimos dando movilidad a todas sus palas, e integrando ruedas, lo que te permite adaptarlo a cualquier espacio. Lleva además como el resto de productos, guiños para provocar la interacción de los niños con el producto (pintura pizarra, un pequeño buzón de cartas….). Nuestro siguiente paso es ofrecerlo además en un material que sea más liviano y más económico que la madera natural.

Los últimos diseños han sido cojines y organizadores, como complemento a los productos anteriores. Son nuestros pequeños muakbabis. Nos permiten jugar con los diseños de una manera más espontánea y fluida, jugar más con colores y formas. Queremos seguir sacando una línea más estacional, combinando materiales que se adapten a cada temporada. Y si tuviéramos que pensar en algún nuevo producto, elegiríamos lámparas y móviles: hemos explorado el suelo, así que nos queda mirar hacia arriba.